El Desierto de la Tatacoa es llamado también Región Semiárida de Yararaca. Está ubicado dentro del Municipio de Villavieja, Neiva (noroeste de Colombia). Para acceder al desierto mismo es necesario alquilar unos camperos especiales.
Su nombre surgió debido a que hay muchas culebras inofensivas y de color negro, llamadas tatacoas. Este desierto es especialmente atractivo para los geólogos y paleontólogos, ya que allí se han encontrado fósiles que datan de millones de años de antigüedad.

LA TATACOA, UN DESIERTO QUE NO PARECE SERLO

En el municipio de Villavieja al norte del Huila, entre el río Magdalena y la Cordillera Oriental,
está la Tatacoa, un lugar que no es justamente un desierto, sino un bosque seco tropical. Una zona
muy erosionada cruzada por cañones secos labrados por las riadas violentas que se forman transito-
riamente en el invierno. Esta extraordinaria zona desértica y de yacimiento fosilíferos tiene una
extensión total de 330 kilómetros cuadrados.

Las regiones más destacadas son: las Lajas, el Cuzco, el Cardón, Doche, San Nicolás, los Hoyos y la
Venta. Curiosamente, su nombre también se lo dan en esta zona del departamento a las serpientes
cascabel, a diferencia de otras regiones del país, en donde llaman tatacoas a unas culebras de color
negro e inofensivas.

Esta silenciosa región semiárida de aspecto fantástico está habitada por algunas familias que pastorean
cabras y ganado vacuno y obtienen el agua de moyas que cavan en la tierra. La temperatura es alta durante
el día y benigna durante la noche. La estación lluviosa corresponde a los meses de abril, mayo, octubre
y noviembre y la estación seca se concentra en los meses de julio, agosto y septiembre. Junto con San
Agustín y Tierradentro, la Tatacoa es uno de los destinos turísticos más destacados del Huila.

La vegetación predominante es del tipo herbáceo y arbustivo. Las familias más destacada son las cactáceas
(el arepo, el cardon, la pitahaya roja y el cabecenegro). Bajo este suelo erosionado y poblado de cactus
y arbustos de espinas, existen depósitos de fauna y flora correspondiente a especies de diversas épocas
y periodos geológicos. Por las condiciones actuales del área se presenta una vegetación predominantemente
xerofítica y los suelos tiene diferentes grados de erosión.

En cuanto a especies se encuentran serpientes de cascabel, arácnidos (arañas y escorpiones), águilas,
lagartos y comadrejas. En tiempos pasados se encontraban tigrillos. Los fósiles de moluscos, tortugas,
roedores, armadillos y perezosos gigantes hallados por los científicos han llevado a plantear que la
Tatacoa debió tener originariamente una flora exuberante, diversificada en especies y estratos arbóreos
vegetales. Muchos de estos fósiles se pueden observar en el Museo Arqueológico que funciona en la capilla
de Santa Bárbara, en Villavieja.

Las maravillas del cosmos se pueden contemplar gracias al moderno Observatorio Astronómico, a la cantidad
de noches despejadas y a la poca humedad del aire de la Tatacoa o "Valle de las Tristezas", como en 1538
llamó el conquistador Jiménez de Quesada a este paisaje.